jueves, 2 de septiembre de 2010

Azar

El azar hace que muchas cosas que aparentemente no tienen conexión, sí que la tengan. Cada verso, cada nota, cada sentimiento, cada sueño, cada vida, cada otoño, cada hoja que cae, cada gota, cada mirada, cada página que escribimos, luego pasamos intentando olvidar lo escrito en la página anterior, o queriendo escribir más y más… Queriendo escribir lo pasado cada segundo del día… Queriendo escribir para poder recordar… Queriendo tener algo para que, cuando llegue el día en el que dudemos quienes somos, poder leer lo escrito…

Esferas y dados…

Un número determinado de puntos en cada dado…

¡Veintiuno! Ese es el número determinado…

Ahora cojamos cada dado y cada esfera…

Miremos un dado con atención y luego una esfera…

Las diferencias son claras, ¿no?

Uno cuadrado con cosas, veintiuna cosas…

Otra, una esfera: perfecta, transparente…

En la vida están los dados: cuadrados que se limitan, que se cierran a conseguir esas veintiuna cosas para conseguir ser dados, para conseguir ser quienes quieren ser.

Una vez consigan eso, ¿ya no van a querer aspirar a más por miedo? ¿Los dados se ponen límites porque se piensan que están limitados?

Ahora, las esferas… No tienen límites… Por mucho que intentes buscarle sentido, nunca vas a saber todo de ellas, por fuera, aparentemente perfectas, el interior… ¿Lo puedes ver? ¿Está hueco o vacío? ¿Es tan perfecto como por fuera? ¿Tú qué quieres en la vida?

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